miércoles 29 de abril de 2009

Un arsenal antiimperialista

Suele decirse que el fútbol forma parte de la sociedad. Por lo tanto, y si tenemos en cuenta que la sociedad es política, salta a la vista que el fútbol mismo es un ámbito politizado. Ahora bien, la política a secas no existe, pues en realidad es una herramienta que responde a diversos intereses. A grandes rasgos, en el ambiente futbolero podemos encontrar dos intereses irreconciliables.

Por un lado,  el fútbol como cuna de gigantescos negociados que relacionan directamente a políticos y barras-bravas, quienes utilizan a las instituciones como medio de vida y como fuente de poder. Así, y para nombrar sólo un ejemplo, tenemos el caso de Moyano y la hinchada de Independiente. Desde luego, no elegí este ejemplo al azar. Es que Independiente es sinónimo no sólo de corrupción y mafias; representa  también todo un modelo de fútbol: el de las grandes potencias, en donde un minúsculo grupo maneja la vida de las grandes mayorías. Para que quede claro, considero que Independiente es al fútbol argentino lo que el imperialismo yanqui a los países “atrasados”.

Por otro lado, el fútbol como “potrero”, o sea, como otra forma de hacer política, en donde rigen valores “barriales” y en donde es el hincha y vecino quien delibera y gobierna. El representante por excelencia del potrerismo es, claro está, Arsenal de Sarandí; no por nada los Grondona siguen viviendo humildemente de su trabajo en la ferretería.

Y así como el imperialismo yanqui está atravesando una grave crisis que ha llevado a otros países a cuestionar su hegemonía unilateral, lo mismo ocurre con Independiente y su hegemonía en el Sur de Buenos Aires, pero aquí es Arsenal quien aparece como oposición y alternativa al modelo de las grandes potencias.

Es el momento, entonces, de una renovación radical que acabe con el imperialismo rojo y que de lugar al nuevo poder que va surgiendo desde abajo –particularmente, desde abajo del Viaducto-, porque como rezaba la letra de una canción de Arsenal, en tiempos en que este equipo aún jugaba en la B, “el orgullo de Avellaneda, va a ser el Arse van a ver”. Otra que Nostradamus…

Desde este espacio se proponen las siguientes dos consignas, pues resumen muy bien el espíritu que va cobrando fuerza entre los sureños:

¡Fuera el rojo de Avellaneda!  ¡Viva la heroica lucha del pueblo oprimido de Sarandí!

Grondona atendiendo su ferretería, en el corazón de Sarandí; el tiempo pasa, pero la humildad no. 

El centro del poder; desde aquí nace y se expande el sentimiento antiimperialista sureño. También funciona como estación de tren.

4 comentarios:

Tati dijo...

jaja no lei un carajo, pero ya con esas dos fotos tendrias que cerrar el blog para siempre porque nada las va a poder superar!

Lucila dijo...

Yo creo que, de a poco, tu blog va mutando considerabblemente... un día vas a tener que cambiar el "Falsa conciencia" por "Verdadera conciencia".
Pensalo.

Luli dijo...

vamos a pasear a la ferretería de grondona matías

Fede dijo...

¿Futbol? ¿Qué es eso?
¿Para cuándo un informe sobre los mosquitos de dengue gigantes que liberaron los kirchner sobre el conurbano?