sábado 11 de octubre de 2008

El Topo

Pensando sobre mi adolescencia se me vino a la mente el recuerdo de uno de mis viejos amigos, El Topo, quien sin duda cuenta con una de las historias más interesantes, posiblemente porque lo trágico se entrecruza con lo cómico.

Básicamente, su padre estaba loco y apenas reconocía a su hijo. Cuando le preguntabamos por el, nos salía a correr con un palo. Creo que vivía con su madre o con su abuela, nunca se supo muy bien, pero que su casa era un quilombo si se sabía porque lo contaba. Era un chico tranquilo, muy tímido, bastante inteligente, chiquito, no debía medir más de 1.60, pero de todas formas metía miedo. El hecho que produjo un quiebre en su vida es, podría decirse, bastante cómico: si mal no recuerdo, un amigo lo desafío a robar algo en una colonia de vacaciones, y el se afanó una manopla de una bici. Un guardia de seguridad los vió y los hechó. Acá el dicho popular sería "empiezan robando una manopla, terminan robando un banco"(?). A partir de ahí, su vida se descarriló completamente y se convirtió en un rastrero sin códigos. Creo que a mi era a uno de los pocos que respetaba. Supongo que esto se debía a que nunca le falte el respeto y a que pasabamos bastante tiempo juntos e ibamos a ver al Arse a todos lados(!). La última vez que lo vi fue hace unos años en Constitución repartiendo estampitas. Su estado era bastante deprorable, pero me alegró verlo con vida. Ahora me gustaría cruzarmelo de nuevo, siempre y cuando todavía me recuerde; sino, te la regalo(!).

Hay una anécdota que lo pinta de cuerpo entero: un día se aprendió el número del candado de la bici de un amigo, lo siguió hasta un punto determinado y, cuando el chico en cuestión la dejó atada, el Topo aprovechó y se la robó. Hizo un trabajo fino, de inteligencia, que le rindió como 30 pesos(!).

2 comentarios:

Tati dijo...

jajaj me da no seque animarme a preugntar porque le decian el topo (!?)

Fede dijo...

Yo que vos guardo bien la silla de ruedas (?)



¡Ahora la del chompi!